Pestillo

El día llegando a su final, agonizando. La carretera, 3 compañeros de viaje y una gran superficie de soledad y olvido. Los colores del cielo me invitaban sacar a relucir mis mas melancólicos sentimientos, mientras que nuestras compañías en aquél nostálgico desierto pudieron ser, solamenete, físicas. En esos momentos cada cual estaba en cualquier otro lugar, un lugar menos material, menos físico pero no por eso menos real. Y recuerdo que, como rayos a mi cabeza, vinieron miles de memorias de tiempos pasados (tiempos mejores y tambien peores) y también memorias de tiempos futuros, memorias volubles, destrozadas por promesas que ya jamás se cumplirán. La puesta de Sol, el ocaso de cada jornada. El momento del día que mas respeto, que, casi, venero.

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